¿Leemos?

La gente lee desde que existe la historia registrada. Desde su invención, los libros han sido símbolo por excelencia de inteligencia, educación, conocimiento y estatus. Sin embargo, a muchas personas en general no les gusta leer y existen motivos para esto. Por otro lado, también hay motivos por los que otros no pueden pasar un día sin leer, aunque sea un capítulo nuevo.

Por qué a algunas personas NO les gusta leer 

Tuvieron que leer por obligación y creen que hacerlo es solo tarea para el colegio: ¿A quién no le asignaron un libro específico para leer y responder un cuestionario eterno? Quizás en esa oportunidad al lector no le gustó la trama, el estilo, la personalidad de los personajes… Estas obligaciones del pasado pueden hacer que inconscientemente rechacemos la lectura y cuando tenemos un libro enfrente nos vengan a la mente esos tediosos momentos que tuvimos que afrontar sin más remedio.

Leyeron libros que no eran de su interés o no tenían que ver con su edad: esto en cierta medida se relaciona con el punto anterior si el docente cometió el error de elegir un libro para el rango etario incorrecto. Por otra parte, si en este caso el lector pudo elegir el libro, pero cuando empezó a leerlo se encontró con otra realidad, con un desarrollo o un vocabulario que no esperaba, esto también influye en su desinterés por la lectura.

Es fácil distraerse: los problemas o los quehaceres cotidianos nunca abandonan los pensamientos y al lector le cuesta concentrarse en el libro, o simplemente su entorno no le permite leer de forma fluida.

Son impacientes: la mayoría de las personas no tienen mucha paciencia, eso es un hecho. La tecnología moderna también ha ayudado enormemente a reducir los períodos de atención de las personas y a hacerlas aún más impacientes, sobre todo en el caso de las nuevas generaciones. Hoy en día nos bombardean con contenido todo el tiempo y, debido a esto, muchos se han vuelto más impacientes y quieren todo ya, por lo que les cuesta esperar a saber cómo se desarrolla el texto.

Las personas geniales no leen: la mente humana también asocia actividades e identidades personales. Durante la escuela secundaria, muchas personas desarrollan erróneamente la creencia de que quienes leen son nerds y de que las personas geniales o “con onda” no leen. Esta creencia muchas veces se extiende incluso en la adultez y les impide leer un libro por placer. 

No se incentivó la lectura en el hogar: muchas veces, y por diversos motivos que pueden variar desde la falta de tiempo o interés a la misma carencia del hábito en los padres o abuelos, la lectura no fue algo usual o corriente en el seno familiar, por lo que el gusto por esta no se transmitió a la siguiente generación.

No obstante, no debemos dejar que un árbol tape el bosque. Hay muchas personas que disfrutan de una buena lectura como algo regular, por lo que debajo compartimos algunos motivos que quizás sirvan para sumar más adeptos a las bondades de esta maravillosa actividad.

Por qué a algunas personas SÍ les gusta leer 

Encontraron un libro que los atrapó: un libro entretenido, fascinante y revelador; todos estos factores se conjugaron mágicamente en un libro y nació o creció el interés por la lectura.

Leer mejora la memoria e imparte conocimiento: el cerebro es un músculo que necesita ejercitarse para mantenerse fuerte, permeable y saludable. Al leer, este absorbe buenas técnicas de escritura y vocabulario, por lo que mejora la forma de expresarse. Los libros tienen tramas, subtramas y personajes que se desarrollan e interactúan. Esto nos obliga a realizar el ejercicio de recordar y relacionar todo, lo que estimula la mente y está enormemente vinculado con la mejora del enfoque y la atención. Siempre aprendemos algo nuevo al terminar de leer un libro.

Para socializar: no es necesario hablar solo de series y películas en las reuniones sociales. Preguntarle a alguien sobre el libro que está leyendo y poder conversar sobre los detalles de este y otros libros puede crear o mejorar la forma de relacionarse con los demás. 

Para distenderse y relajarse: leer ofrece el placer de escapar de la realidad, sumergirse en otro mundo, alejarse del trabajo o de las tareas y disfrutar de la imaginación, ser capaz de experimentar tantos lugares y sucesos distintos a tu realidad como se presenten en los libros. 

Tener el papel en las manos: algunas personas simplemente disfrutan cuando sostienen un libro y huelen las páginas, ya sean nuevas o viejas; ese aroma tan particular… El placer primordial al abrir un libro. No obstante, muchas otras también se han abocado a la lectura en formato electrónico como es el caso de los lectores electrónicos o e-Readers y han descubierto en estos un gran aliado, ya que el costo de los libros electrónicos permite acceder a más volúmenes, y muchos de estos dispositivos tienen funciones sumamente prácticas como luz regulable incorporada (no es necesario prender el velador a la noche y molestar al compañero de habitación, por ejemplo) o la posibilidad de aumentar el tamaño de la fuente según le quede cómodo al lector.

Cabe mencionar especialmente la importancia que tiene la lectura —en todos sus formatos— para nosotros, los profesionales de la lengua. La lectura fomenta la naturaleza inquisitoria y curiosa de las personas, dos aspectos esenciales inherentes a todo buen traductor. Y los libros… los libros nos permiten llegar a lugares donde no siempre tenemos la posibilidad de llegar físicamente, ampliando así nuestra cultura general y nuestro conocimiento del mundo externo. Además, la lectura constante (ya sea de un libro, un periódico, envases de productos, publicidades… cualquier forma es válida, no solo novelas) nos permite ejercitar nuestras aptitudes de escritura de manera casi inconsciente.

Sin mucho más que decir en un fin de semana frío y que se presta especialmente, la siguiente invitación se presenta cada vez más prometedora… ¿Leemos?

 

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